La historia se centra en la vida de Boris, un trovador ambulante que recorre las calles de Lublín entretiendo a la gente con sus canciones y poesía. A través de su arte, Boris muestra las injusticias y la opresión que sufre la población por parte de los nobles y los clérigos, quienes abusan de su poder y mantienen al pueblo sumido en la pobreza.
En este contexto, Lublín se presenta como una ciudad en ruinas, donde sus habitantes luchan diariamente por sobrevivir. Brecht utiliza esta ambientación para reflejar de manera metafórica la situación socioeconómica que se vivía en la Alemania de la época en la que escribió la obra. En la década de 1920, Alemania atravesaba una grave crisis económica y social tras la Primera Guerra Mundial, lo que llevó a un aumento de la pobreza y la desigualdad.
Con "El trovador", Brecht denuncia estas circunstancias y critica el sistema feudal que perpetúa la opresión. Boris, a través de sus canciones, intenta despertar en la población una conciencia de su situación y animarlos a luchar por un cambio.
La obra aborda temas como la injusticia social, la lucha de clases y la importancia del arte como herramienta de liberación. Brecht, conocido por su teatro épico y su técnica de distanciamiento, utiliza recursos como la ironía y la parodia para generar una reflexión crítica en el espectador.

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