1900. GÓLGOTA, EDWARD MUNCH

                    1900. GÓLGOTA, EDWARD MUNCH

Edward Munch, pintor de la angustia, del miedo, de la enfermedad, de la muerte… Y precisamente por ello fue precursor del Expresionismo alemán, al que tanto le gustaban estas temáticas sórdidas.

En cierto sentido, para Munch eso representaba belleza, ya que “del mismo modo que Leonardo da Vinci había estudiado la anatomía humana y diseccionado cuerpos, yo intento diseccionar almas”.

De alguna forma, retrató a la perfección al hombre moderno y su sufrimiento existencial, tan ligado al sexo como a la muerte y que se tradujo en los temas que trató en su pintura: la soledad y la angustia.

Edward Munch nació en Loten, Noruega. En su infancia sufrió la pérdida de familiares cercanos a causa de la tuberculosis y vivió atemorizado por un padre muy estricto y religioso. Inició la carrera de ingeniería, pero abandonó para empezar una carrera artística que bebía del simbolismo de Gauguin.

Su estilo, muy personal y expresivo, nada naturalista, llamó la atención. Paralelamente vivió una existencia marcada por la soledad, la depresión y el alcoholismo que paradójicamente contribuyó a su creatividad. Aún así llegó a ingresar en un sanatorio y murió completamente solo, aunque conocido artísticamente como el mejor pintor noruego.

Gólgota es un cuadro de Edvard Munch, pintado en 1900, mientras el pintor noruego se encontraba en Alemania, donde se codeó con artistas de la vanguardia que acabarían formando el grupo Die Brücke.

En esta obra, experimentó con técnicas expresionistas donde el alargamiento de las caras y las figuras busca resaltar las emociones. Esta pintura representa una escena religiosa, cuyo tema es la crucifixión de Jesús sobre el monte Calvario o Gólgota (que en arameo significa "el cráneo" o "la calavera", por la forma de la colina o la acumulación de restos de otras ejecuciones). Munch mezcla el tema con sus propias tensiones internas y se muestra aquí fuertemente influido por Van Gogh y Gauguin.




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