1910. FALDA TRABADA
La falda trabada se identificaba a las faldas que impedían el paso normal de la mujer, al ser muy estrecha en su parte inferior. Los dobladillos de las faldas eran tan ajustados que las mujeres que daban pasos largos, terminaban rasgando la tela. Para evitar aquello, se colocaron una banda elástica llamada Grillete, ubicada justo debajo de las rodillas, lo cual las obligaba a dar pasos minúsculos. El diseñador Poiret se jactó de decir lo siguiente: “liberé el busto de las mujeres, pero les puse grilletes a sus piernas.”
Solo las mujeres de la clase alta, podían darse el gusto de usar una falda que limitaba tanto sus movimientos, pero las damas de la clase trabajadora, diseñaron faldas con pliegues ocultos y botones en el dobladillo, lo que les permitía tener mayor rango de movimiento al trabajar al solo desabrocharse el dobladillo.
La tendencia de la falda trabada se volvió realmente popular durante el periodo Eduardiano, debido a que tanto mujeres de clase alta como baja, podían acceder algún modelo o fabricarlo ellas mismas.
Pero como podrán imaginar, la moda fue blanco de burlas caricaturistas y prensa hicieron burla de las damas que caminaban en la calle y su lucha para subirse a los andenes o carros, renombrando la falda como faldas de límite de velocidad, inclusive se llegó a decir que el uso de las faldas hobble dejaría sin trabajo a más de un productor textil, pues ya no se necesitan cientos de metros de tela para cubrir las olvidadas crinolinas.
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