1930: Vestidos alargados y rectos

1930: Vestidos alargados y rectos
En la década de 1930, los vestidos alargados y rectos reflejaban la elegancia y sofisticación de la época. Se enfatizaba una figura más curvilínea, con cinturas ceñidas y líneas limpias que resaltaban la silueta femenina. 

Los vestidos solían ser de longitud midi o hasta el suelo, con faldas ligeramente acampanadas. Los materiales eran más pesados y estructurados, como el crepé, el terciopelo o la seda. Los colores eran más sobrios, como el negro, el azul marino, el gris o el beige, aunque también se utilizaban estampados sutiles.

Los detalles decorativos eran más discretos en comparación con los años 20. Se utilizaban pliegues, drapeados y fruncidos para agregar textura y movimiento a los vestidos. Los bordados y aplicaciones de encaje también eran populares para añadir un toque de elegancia.

Los accesorios se volvieron más refinados, con joyas delicadas como collares de perlas, brazaletes finos y pendientes colgantes. Los sombreros eran un complemento común, con estilos como los cloché o los turbantes.

Este estilo de vestido reflejaba la moda de la época, marcada por la influencia de Hollywood y la búsqueda de una imagen más pulida y glamorosa. Los vestidos alargados y rectos de los años 30 son considerados clásicos atemporales que aún se inspiran en la moda 
contemporánea.


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