EL BESO 1910

 Gustav Klimt fue un pintor simbolista austriaco, y uno de los más prestigiosos representantes del movimiento modernista de la secesión vienesa. Klimt pintó lienzos y murales con un estilo personal muy ornamentado, que también manifestó a través de objetos de artesanía, como los que se encuentran reunidos en la Galería de la secesión vienesa., Klimt encontró en el desnudo femenino una de sus más recurrentes fuentes de inspiración. Sus obras están dotadas de una intensa energía sensual, reflejada con especial claridad en sus numerosos apuntes y esbozos a lápiz, en cierto modo herederos de la tradición de dibujos eróticos de Rodin e Ingres.


Una de sus obras más conocidas se llama El beso, está  hecha en un óleo con laminillas de oro y estaño sobre lienzo de 180 x 180 centímetros. Representa a dos amantes que visten lujosas túnicas doradas y que están arrodillados en una pradera de flores, aparentemente flotando ante a un cosmos infinito de niebla dorada. Es quizás una de las obras más románticas del mundo del arte. Ver al hombre y a la mujer, dos universos representados en la obra como contrapuestos, fusionarse gracias al poder del amor es algo profundamente romántico y verdadero, porque es universal.  Es un ejemplo claro de “Periodo Dorado” de Klimt, inspirado en los mosaicos bizantinos que habían impresionado al artista en uno de sus viajes. Los dos amantes se besan entre esa lluvia de oro y una naturaleza que los cubre de arriba a abajo.



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