La parada de Zamora

                                                              


Uno de los futbolistas más universales no ya de los inicios de un

balompié organizado sino de la historia entera del fútbol, cuya última parada contuvo tantos elementos literarios

como su carrera.Y su propia vida.

No es de extrañar, por tanto, que desde un premio Nobel a un genio de la pintura se fijasen en él y lo idolatran. Que un poeta incluso le salvara la vida.

Que el jefe de Estado de una potencia mundial lo imaginara como presidente de la República española.


Protagonizó películas, convirtiéndose en el primer jugador mediático.

El primero que generó apodos y frases célebres, hasta un premio, que aún hoy se recuerdan y recitan.

La última parada de Zamora contiene un incalculable valor no solo por lo que significó en su contexto, una final, sino sobre todo porque marcó el final de una era.


La del mejor guardameta mundial en la primera mitad del siglo XX, uno de los mejores de todos los tiempos.

Y supuso un antes y un después en una biografía que siguió siendo igual o más legendaria tras el pitido final. Más que un futbolista, una celebridad mundial.

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